jueves, 1 de marzo de 2007

EL CÍCLICO RITUAL DE LOS OSCAR


Todos los años, por estas mismas fechas, los cinéfilos –y los que no lo son tanto– debaten de manera más o menos enconada respecto del acierto o desacierto del palmarés final deparado por los integrantes de la Academia de Hollywood tras la gala de los Oscar. Debate que, unas semanas atrás, ya comenzó a gestarse, una vez se hicieron públicas las nominaciones en las diferentes categorías.
No es ningún secreto que tanto el Oscar como su correlato en las diferentes cinematografías –el César francés, el Goya español...– obedecen a un propósito puramente comercial: el público de todo el orbe acude en mayor número a las salas (y adquiere DVD´s) en función de cuáles sean las películas acreedoras a un mayor número de estatuillas. Con todo, ello no debe llevar a denostar con saña estos galardones, en aras de un purismo exacerbado. Lo cierto es que, con sus componendas y elementos circenses, los Oscar son una buena ocasión para echar la vista atrás y ponderar el rango artístico de la producción anual.
Siguiendo por esa senda, cabe concluir que el 2006 no ha sido un año particularmente boyante. Por supuesto, se han estrenado títulos de sobrado interés (como no podía ser de otro modo), pero ni el número de éstos ha sido abultado ni cabe aseverar que las cotas de calidad hayan sido similares a las de años anteriores. Algunos maestros han estado ausentes, tomándose un período sabático, y los que han hecho acto de presencia no han rayado en líneas generales a su mayor altura.
Entrando de lleno en el palmarés, puede afirmarse que lo más relevante ha sido el tributo, largamente demorado, de la figura y obra de Martin Scorsese. Varias veces nominado y siempre de vacío, el nombre de Scorsese amenazaba con entrar a formar parte del selecto grupo de cineastas que, a pesar de su majestuosa trayectoria, nunca recibieron un Oscar (y que encabeza como ejemplo más sangrante el orondo Hitchcock). Infiltrados es una película más redonda y acabada que sus dos intentos más recientes, Gangs of New York y El aviador que, a pesar de sus logros evidentes, resultaron un tanto desiguales y por debajo del nivel acostumbrado en el realizador italoamericano. Probablemente la razón principal estribe en que se trata de una intriga mucho más acorde con el terreno en el que mejor se desenvuelve Scorsese: el de los clanes y círculos criminales en los que valores tradicionales como moral y lealtad no están del todo ausentes, si bien adquieren perfiles tan difusos como fascinantes. El director logra un partido excelente de un reparto muy ajustado, en el que sobresalen los sólidos trabajos de Leonardo Di Caprio y Martin Sheen (aunque a la postre el único nominado fue el histriónico cometido de Mark Wahlberg). La única pega está en el guión de William Monahan, logrado pero excesivamente mimético respecto de la cinta original Infernal Affairs, producida en Hong-Kong y que, si bien carente del ritmo tenso y vibrante que sabe imprimir Scorsese, contenía ya las mayores virtudes de la intrincada trama.

A The Queen le venía algo grande la nominación como Mejor Película; por contra, poco se puede oponer ante el apabullante recital de Helen Mirren, que obligó a resignarse a nombres de tronío como los de Meryl Streep o Judi Dench, además de nuestra Penélope. Babel ha supuesto el punto final a la fértil colaboración entre el director González Iñárritu y el guionista Arriaga. Los eslabones anteriores, Amores perros y 21 gramos, ofrecían méritos más consistentes y una formulación menos pretenciosa. Por su parte, Little Miss Sunshine es un film amable y decididamente simpático, pero carente de la trascendencia que la Academia suele reclamar para los premios mayores; la misma que le sobra acaso a Cartas desde Iwo Jima que, rodada en japonés y subtitulada, era una apuesta demasiado arriesgada y radical, lo que no menoscaba la valía del nuevo trabajo de Clint Eastwood.

Finalmente, El laberinto del fauno, de Guillermo Del Toro, tuvo que conformarse con tres estatuillas en los apartados técnicos, para ceder el premio a la Mejor Película Extranjera en favor de la alemana La vida de los otros. Ambos títulos reunían méritos más que sobrados.

4 comentarios:

Maite dijo...

Infiltrados me gustó mucho. No entiendo cómo no nominaron a Di Caprio por ésta, en vez de por la de los diamantes.
El laberinto del fauno está bien pero tampoco es para tanto.
Un saludo, guapo.

Laura Olmo dijo...

Te escucho en la radio siempre que puedo. Lo que mas me gusta es que estoy casi siempre de acuerdo con tus opiniones, no como con otros criticos.
No sabía que tenias libros publicados. Si encuentro alguno me lo compro.
Besos

JAVIER MONTOYA dijo...

Respecto a las películas nominadas: Pienso que, de las que he visto –aún tengo pendientes las Cartas de Clint y Pequeña Miss Sunshine- la que más me ha gustado es Infiltrados, y en ella, Nicholson, que deja entrever atisbos de su maestría, aunque también, a veces, está un poquito pasado de rosca, pero es de agradecer su contención a la hora de actuar, de un tiempo a esta parte y en un crisol de registros: Algunos hombres buenos, Mejor imposible, El juramento, o A propósito de Schmidt, en las cuales creo que está soberbio. Me gustó, también, de Babel, la historia de México, cuando se sitúa en el desierto, me produjo una desazón tremenda -supongo que porque soy padre- a la que contribuye, seguro, el buen trabajo de Adriana Barraza; aunque Alejandro González debiera cambiar ya su modo de contar historias, demasiado recurrente a mi parecer.

Javier Ortega dijo...

Querido tocayo:
no te pierdas Pequeña Miss Sunshine. Todo el elenco está excelente, empezando por el galardonado Alan Arkin (¡ya era hora de que se reconociera a este gran actor!), sin olvidar a Greg Kinnear, otro nombre subestimado.
Es una comedia extremadamente simpática aunque con un fondo corrosivo que, para algunos cronistas, ha pasado desapercibido.
En cuanto al estilo recurrente de González Iñárritu, tras la agria disputa en los medios con Arriaga, su guionista habitual, creo que se verá obligado a buscar otros caminos. Como dices, la fórmula estaba ya algo trillada.
Un abrazo.